lunes, 20 de marzo de 2017

Sauvignon Blanc, conociendo a la Reina del Acido. #QueSeCepa. #ArgWB

Estas que van leyendo son las primeras palabras que escribo como parte del colectivo Argentina Wine Bloggers y para mi es motivo de gran orgullo poder hacerlo. Soy el último en incorporarse y aprovecho la ocasión para agradecer a los colegas Wine Bloggers por permitirme participar. 
Esta es una publicación que forma parte de la movida #QueSeCepa, proyecto conjunto en el que cada uno de nosotros escribimos sobre una cepa en particular, intentando desentrañar los secretos de los varietales. 


Tengo una relación de amor-odio con la Sauvignon Blanc. No suelo elegirla como primera opción, pero también es cierto que cuando caigo ante sus encantos la magia se produce.
La Sauvignon Blanc tiene varias caras. Puede ser amable y piletera. Puede ser salvaje y super ácida. Puede ser vibrante y herbácea. O puede ser frutal y dulzona. Hasta puede emerger de las nieblas de Sauternes como vino dulce botritizado junto a su hermana la Semillón, o ser un experimento uruguayo y convertirse en Ice Wine. Ha encontrado una fuerte personalidad en Chile y Nueva Zelanda, pero en Argentina también se las trae. 
Increíblemente también es progenitora de la musculosa y también francesa Cabernet Sauvignon. 
Todo un mundo en una sola cepa.
De descubrir las mil caras de la Reina del Acido se tratarán las siguientes líneas y estoy seguro que como dice Tina Turner en su vibrante aparición en la ópera rock Tommy de The Who, ya no seremos los mismos después de conocerla.


Encontramos leyendo apuntes del INTA algún tipo de explicación a la múltiple personalidad de la Reina del Acido. Sin entrar en un campo demasiado técnico para no aburrirlos ni aburrirme, las familias aromáticas que da ésta cepa son dos.
Por un lado los aromas vegetales, producto de la presencia de lo que las llamadas "aquil-metoxipiracinas" que contienen recuerdos a pimiento verde, espárrago, arvejas y pasto recién cortado o recuerdos terrosos.
Por otro lado, la segunda cara aromática la dan los llamados "etioles volátiles" y que representan, quizás, su verdadera personalidad varietal. Con ellos aparecen las notas de pomelo, pomelo rosado, piel de cítricos, ruda, pis de gato, pera cocida y maracuyá o flor de la pasión.
El sol, las mayores temperaturas medias y la correcta maduración potencian la aparición de la segunda familia aromática, lo que explicaría en parte el carácter más frutado de los Sauvignon Blancs argentinos. 
Hago un paréntesis aquí para elogiar el nivel general de los Sauvignon Blancs argentinos. Son buenos y se disfrutan. En general frutados "maracuyosos" si se me permite el neologismo, pero muy tomables. No serán similares a los chilenos o neozelandeses, pero tienen una personalidad definida y eso ya es mucho decir. Aplaudo el nivel general. 
Siguiendo con el tema anterior, las prácticas agronómicas, los tipos de suelo y las tareas en bodega hacen lo suyo también.
De vital importancia para potenciar ciertos aromas por encima de otros es la cepa de levadura seleccionada. Algunas elevan ciertos aromas, otras otros. Para mayor información dejo el link al informe del INTA donde se dan cuadros comparativos y resultados posibles de la utilización de cada cepa.

Como mi afán de conocimiento no tiene límites, ahora recurro al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y me encuentro con que la producción de ésta variedad representa más o menos el 1,5 % de la producción total de vinos del país, con especial concentración en la provincia de Mendoza, especialmente en los departamentos de Tunuyan, Maipú y Luján de Cuyo. Unas 1800 hectáreas en total, de las cuales 80 % se concentran en Mendoza y un 18 % aproximadamente en la provincia de San Juan. El resto anda por las demás zonas vitivinícolas argentinas.

No está claro cuándo ni cómo se introdujo la cepa en Argentina. Si se sabe que tiene origen en el Valle del Loira. Se supone que la trajo el Ingeniero Pouget junto a las demás cepas francesas en los finales del siglo XIX, pero tampoco hay registro.
Se le empezó a prestar atención en los años noventa, con la reconversión de los viñedos. Así fué creciendo en hectáreas implantadas y en aparición de varietales y es desde entonces en que se encuentra en franco ascenso.


Una vez terminado con los datos duros, vamos a lo que nos importa, que es el vino.
Llegamos a la vinería amiga y compramos una botella de vino blanco de variedad Sauvignon Blanc porque leímos una nota muy bonita de nuestro bloggero favorito. El señor de la vinería nos recomienda una botella acorde a nuestro bolsillo y la llevamos a casa. La enfriamos hasta llegar a una temperatura entre los 6 y 8 grados y la abrimos.
Con qué nos vamos a encontrar?
Vamos a ver primero un vino amarillo clarito con reflejos verdosos. Seguramente no tendrá demasiada concentración de color, nos va a parecer medio transparente, salvo que sea más añejo, pero es raro.
Vamos a olerlo y nos sorprenderá por lo arómatico. Probablemente si es argentino nos asalte una nota frutal muy pronunciada. Quizás pomelo o maracuyá con mayor probabilidad, quizás pera, quizás ananá. Seguido, y si prestamos un poco de atención le notemos algunas notas herbáceas, algo rústica como ruda y toques minerales si somos demasiado conocedores. El famoso pis de gato podrá darse a conocer y le dará un especial toque diferente y disfrutable. Hay algunos casos, y esos son los más sorpresivos, en que la Sauvignon Blanc tendrá toques ahumados, como a madera quemada. 
Y cuando lo tomemos nos asaltará la acidez con toda la fuerza. Tomaremos un vino con poca estructura pero filoso como lanza entrando en nuestro paladar a fuerza de una acidez punzante. Sentiremos recuerdos cítricos en boca y si está bien hecho permanecerá en nuestras papilas un buen rato, así también como en nuestro recuerdo.

No por blanco la Sauvignon Blanc da vinos flojitos. La Reina del Acido nos debería traer emociones fuertes, sensaciones vibrantes. No va a pasar desapercibida, pero sépanlo, su acidez no es para cualquiera. Todavía hoy recuerdo las lastimeras palabras del Sommelier del Pueblo sufriendo embates gástricos despues de degustar más de 30 etiquetas hace un tiempo con los Digame Sommelier.

Ese día hicimos unas mollejas al disco con verduras asadas que anduvo bárbaro como maridaje. Porque también esa acidez que lleva encima lo hace muy gastronómico. En ese caso aplacó la grasa y equilibró los sabores de manera excepcional. También se lo puede pensar para aplacar picantes, o para acompañar ácidos, como ceviches o pescados o preparaciones como sushi. Me imagino  preparaciones en base a limón. También vegetales o legumbres asadas. O tomándolo solo en uno de esos atardeceres calurosos en que puede traer una brisa refrescante a nuestros sentidos. 


Vamos ahora a las etiquetas. 
Como nombrar etiquetas siempre es un acto de injusticia por todos los que quedan afuera, voy a guiarme por la única vara en la que puedo confiar que es mi gusto personal. Ahí van mis no sé cuantos Sauvignon Blancs favoritos. El lector podrá coincidir o no, pero hay en éste pequeño listado una gama bien amplia de cómo se dan los vinos en Argentina. Hay un par de etiquetas que me gustan, pero están hechas con uvas chilenas, por lo que elegí no nombrarlas, espero no equivocarme. 
Los separé más o menos por rango de precio. Hay una primer tanda de vinos premium, una segunda de precios medianos y una recomendación de vino de super para el bolsillo de la dama y la cartera del caballero. De los que pasaron por mi blog transcribo la nota de cata.
Ahí vamos.

I
Hablar de Sauvignon Blanc en Argentina es hablar de alguna manera de Matías Michelini. Para bien o para mal, su Agua de Roca es emblema, punto de discusión, polémica y bandera al mismo tiempo. Ya desde sus épocas en Luigi Bosca, Doña Paula y Finca Sophenia venía dando muestras de su predilección por la cepa y desde que se dedica a su pasión escudado en los Montesco, éste vino es uno de sus caballitos de batalla. A algunos les parece intomable por su punzante acidez, a otros una obra de arte. Particularmente me parece que hay que tomarse una botella de vez en cuando para recordar la fuerte sensación que produce. Quizás no sea el mejor, pero es el que da pie para la charla y la polémica, lo que lo hace indispensable.
Me queda pendiente el Montesco Piel, un Sauvignon Blanc fermentado con sus hollejos, que no llegué a degustar para ésta nota, pero que no tardaré en probar. 
Para mayor abundamiento transcribo la nota de cata que hice hace como año y medio a raíz de su visita a Rosario.


Montesco Agua de Roca. Cuenta don Michelini que estando en el valle de Loira probó en una cava dentro de una gruta medioeval, un Sauvignon Blanc que le recordó al agua de deshielo de los río de su Mendoza natal.  Al volver en lo único que pensaba era en repetir ese sauvignon blanc en Gualtallary. Y asi es como nace el Montesco Agua de Roca Sauvignon Blanc 2014 que estamos tomando. Es casi transparente, con unos reflejos apenas verdosos. En nariz es poco aromático, con el toque mineral y un cítrico apenas perceptible, como a pomelo y nada más. En boca es áspero en su entrada. Una acidez muy marcada, algo mordiente que pasa alocadamente dejando la sensación de que uno acaba de masticar un pomelo amarillo, algo verde aún. Como la sensación fue tan precisa la transcribo. Un vino muy ácido para nuestro paladar. Una rareza que a mi me pareció buenísima y que dará pie para alguna acalorada discusión con el gran capitán Kaller.



II
Y ya que hablamos de obra de arte, sigo con el que más me gusta a mi. Tuve también la suerte de escuchar a Giuseppe Francechini en su visita a Rosario y quedé deslumbrado por la complejidad, sutileza y refinamiento de su Bacán Reserva Sauvignon Blanc 2014. Precioso ejemplar de la cepa, con paso por madera, con untuosidad, fiereza y sabores aterciopelados todo al mismo tiempo. Transcribo también lo que escribí en agosto de 2016:


Seguimos con una bomba. El Bacán Reserva Sauvignon Blanc 2014, de Vistaflores. Genial. Salvaje y delicado. Verde y frutado. En color es amarillo pálido con tonos verdosos. En nariz se expresa primero herbáceo, con aromas a ruda y a algo así como arvejas, pasto. Pero después aparece el maracuyá y la pera blanca y los cítricos y con toques minerales que le dan una rusticidad singular. En boca es untuoso, con un gran cuerpo por la cepa y explota literalmente al tomarlo. Se siente una frescura frutal exquisita, un pomelo rosado, un poco dulzón, pero con una acidez muy presente y algo punzante, pero agradable. Es largo, muy largo y con una personalidad buenísima. Lo hace muy versátil para acompañar un montón de opciones culinarias. Un gran vino que me gustó muchísimo. Aplausos para don Giuseppe!

III
Otro que me partió la cabeza al probarlo y sigue haciéndolo cada vez que lo tomo es el Fuego Blanco Valle de Pedernal Sauvignon Blanc 2015. Punzante y rico. Aquí la Reina del Acido se expresa fiera y tierna. Acaricia con su mano rugosa y nos hace caer en sus telarañas. Este vino fue elegido como el mejor cuando nos juntamos con los Digame Sommelier a probar Sauvignon Blanc y éste fue nuestro veredicto en enero de 2016:


Siempre hay una que es la mejor. Esta vez en una tórrida noche de enero proclamamos nuestro sauvignon blanc favorito al Fuego Blanco, Valle de Pedernal Sauvignon Blanc 2015. Lo que primero destacamos es la gran intensidad aromática. Parece raro al principio, como extraño a lo que veníamos sintiendo. Primero aparece herbáceo para dar lugar después a lo cítrico, en forma de limón o pomelo amarillo muy fresco, tiene una nota mineral y verde a la vez. En boca tiene una estructura importante, es untuoso, grande pero sin perder la frescura y cierta fiereza o aspereza mineral que da lugar luego al pomelo bien verde. Vino al que hay que degustarlo despacio, con muchas capas por descubrir. Muy recomendable para comer. Vino de la nueva zona vinícola de San Juan, gustó y ganó. Aplausos para un gran vino.

En éste segmento también me gustaría destacar a dos ejemplares fantásticos de la cepa. 
Por un lado el Colomé Lote Especial Sauvignon Blanc que anda más por el lado "verde" de aromas a espárragos, pasto y demás etcéteras explicados más arriba y que está buenísimo. 
Y el BCrux de Bodega Fournier, que de tan frutado y herbáceo al mismo tiempo es una locura. 

Pasada la etapa más "premium", voy a hablar de algunos vinos con precios "medios":

I
En Noviembre de 2016 fuí a Mar del Plata a la degustación de blancos organizada por Wine MDQ. Aparte de pasarla bomba, me gané una botella firmada por el enólogo del Sauvignon Blanc de Costa y Pampa. Excelente. Fresco y delicado y con una nota ahumada realmente encantadora. Acá tenemos un ejemplo de lo que le hace el clima marítimo a nuestra amiga la Sauvignon Blanc.
También transcribo nota de cata:


Muy buena ésta entrada, de la que resultó elegido el crédito local. Los marplatenses aplaudieron de pie la elección del Costa y Pampa Sauvignon Blanc 2016, fino, delicado, con aromas a pomelo amarillo y toques minerales y un ahumado muy particular. Un poco de ruda y mucho para disfrutar. La presencia del enólogo Ezequiel Ortego le dió un marco más emocionante a la elección. Excelente.

II
Para algunos fue la gran revelación de los blancos de 2015 y 2016. Logró casi unanimidad en el aplauso. No apareció en el blog porque no tuve oportunidad de asistir a ninguna cata por los lares de Rosario y zona, pero me gustaria hablar un rato del Relator Sauvignon Blanc de 2016




Color amarillo brillante con un tinte un poco rosadito. Como piel de cebolla, pero apenas dando un tono un poco más oscuro. En aromas frutado al principio. Peras y maracuyá bastante dulces. Toques herbáceos Abrimos y hay un carácter ahumado y mineral que complejiza y se hace a su vez un poco más dulce la fruta. En boca entra dulce, pero después pega con acidez punzante y bastante frutada. Medio dulzón parece pero también es agresivo y fuerte. Tiene bastante estructura.  Después sigue abriéndose. Notas de ruda y humo se suman. Bueno, divertido y complejo. Punzante pero con algo de estructura. Llena y empuja. Me gustó, está muy bien.  


En éste segmento hay varios que son muy buenos: 
Recomendables y muy disfrutables me parecieron etiquetas como Rosell Boher, Tomero, Serbal, Tonel 46, Finca La Anita, Kaiken, La Flor Pulenta Estate y Marale, cada uno con su característica personal, pero todos muy buenos. 

Finalmente me saco el gusto de poner un vino de super. 
El Portillo 2016, que tiene un precio más que accesible y da para tomarse la botella mirando el anochecer con el cantar de los pajaritos. 


Amarillo verdoso bastante intenso. Muy aromático a maracuyá, pomelo dulce, algo de ruda. En boca amable, tomable, dulzón y con acidez punzante y refrescante. Muy maracuyá en boca, largo y deja un gusto refrescante. Está muy bueno y no sale tanta plata. Piletero al palo diría mi amiga Penélope Glamour (alias Marcela Martinez)!

Por ahora esto es todo amigos. Queda para una futura nota la palabra de los enólogos, a algunos de ellos ya había contactado y los volveré a contactar más adelante, cuando las urgencias de la vendimia no los tengan atareados. Les agradezco la buena onda. 
Un agradecimiento al Capitan Kaller que ayudó a darle un poco de prolijidad a éstas líneas, que a veces salen desordenadas y a mi me cuesta ese particular. 
Seguiremos andando por los caminos del vino chocando copas con los amigos y aprendiendo en cada brindis. Mientras tanto #QueSeCepa, los Argentina Wine Bloggers andamos por ahí aprendiendo y comunicando lo que más nos gusta, que es el vino argentino. 
Salud!

domingo, 19 de marzo de 2017

Domingo de Petit Verdot con los Digame Sommelier


En los años sesenta se hizo famosa una serie basada en un comic nacido mucho antes. El Avispón Verde era un héroe enmascarado, oculto detrás de un rígido antifaz del color del título. Acompañado siempre por su fiel amigo Kato, luchaba contra el crimen desde adentro mismo del mundo del hampa.
Rudo y áspero en el exterior, pero tierno y humilde en su interior, con un corazón de oro defiende a los ciudadanos justos de la maldad. Todos piensan que es un villano, pero en realidad es un ser bondadoso.


El desafío de la fecha tiene que ver con él. La Petit Verdot tiene fama de ruda, áspera, salvaje, pero oculta un corazón tierno. Asimismo anda todo el tiempo disfrazada dentro de los grandes cortes de los vinos más afamados del mundo, es el secreto escondido de más de una etiqueta encumbrada.. Pocas veces se muestra tal cómo es al público. Poco conocen su verdadera identidad. Todos piensan que recibirán una patada voladora al paladar al estilo Bruce Lee si lo toman, pero no saben que su aspereza es una máscara que oculta una personalidad fina y compleja.
Hoy los Digame Sommelier nos enfrentamos a la pequeña verde (o Petit Verdot) que promete aguijonear nuestros sentidos como el añejo héroe de historietas.
Invitados por el Sommelier amigo Fernando Depetris a quien agradecemos como siempre su generosidad, nos encontramos en la sede de la distribuidora que dirige a pocos metros del Arroyo Ludueña. Hoy domingo 12 de marzo de 2017 nos damos cita para encarar una cata a ciegas de 22 Petit Verdot. Que me contursi? Si hasta parecemos Los Campanelli del vino...
Es un domingo esplendoroso de los estertores del verano. Brilla el sol en el firmamento funense-fishertoniano y la mañana pinta para mediodía espectacular. La cita ésta vez fue diurna porque así se dieron las circunstancias. Los pormenores de la juntada siguieron los mismos lineamientos anárquicos de la organización que nos caracteriza. Se vivieron momentos tensos, repeticiones interminables de listados, preguntas obvias y soluciones que siempre surgieron. Al punto del ataque de nervios llegamos con lo justo a conseguir más de veinte ejemplares argentinos de la cepa menos conocida de las estanterías vinícolas. Estamos Penélope Glamour (alias Marcela Matinez), el Sommelier del Pueblo Tomassoni, el Gran Capitán Kaller, Lola, Dana, Dani, Sole (de los Bologna Brothers) y la siempre emotiva presencia del Gran Sensei Cesar Moreno que engalana nuestras reuniones.Nos faltó la Pitu, a quien le mandamos un beso grande.
Hay un misterio en el día de la fecha. Es una pregunta que sobrevuela el ambiente: Nos miramos azorados y no podemos encontrarle una explicación. Es que a veces los misterios nublan el pensamiento y no se encuentran respuestas tan facilmente. La gran pregunta que nos hacemos todos en éste domingo maravilloso es: Que hace un Malbec entre todas estas botellas? No era de Petit Verdot la cata? Lola quizás pueda dar algún tipo de explicación..
No son demasiados los que se le animan a un varietal de Petit Verdot. Su vigor, su acidez, su tanicidad, deben de hacerla difícil de domar. El manual dice que vamos en busca de vinos con un muy alta intensidad, acidez muy presente, gran tanicidad y coloración. Suele ser el músculo de los grandes cortes, la cepa que le da fuerza, color, alcohol y estructura.
Solito, probablemente de lugar a aromas a frutas negras como mora o arándanos, a frutas rojas como la frambuesa, especias también y algo rústico como toques herbáceos. En boca, el tanino será muy potente, pero dulce, redondo, no agresivo. Con muy buena acidez, será una experiencia fuerte pero agradable.
Veremos.
Arrancamos con un blanco extraño traído para la ocasión por la mitad dulce de los Bologna Brothers. El Allamand Cuveé Saint Jeannet 2015 para acompañar la picada. Es un vino blanco extraño a nuestro paladar habitual. Buena experiencia para rareza.


Y como para envinar y adentrarnos en el fabuloso mundo de la Petit Verdot, tomamos fuera de concurso y previo decantado dos viejitos evolucionados.
El primero es el Alta Vista Los Escasos Petit Verdot 2006. De una bodega que nos gusta cada vez que probamos sus productos, éste vino es buenísimo y ha evolucionado de manera magnífica. Viene a reafirmar la idea de que con los años los vinos van perdiendo su tipicidad y tienden a parecerse entre ellos.

El otro viejito es un Callejón del Crimen Gran Vino de Finca Petit Verdot 2006. Otra genialidad de la guarda con más personalidad varietal.


Arrancamos con todo y estamos listos para la cata a ciegas.
Cambiamos la forma de obtención de resultados para que todo sea más científico. Hemos contratado un sistema informático de alta complejidad para ayudar con la carga de datos. Más abajo hay imágenes de éste prodigio tecnológico que hoy inauguramos.
Y como siempre, elegimos nuestros preferidos. Ahi va:

Y como siempre hay un primero, el que más gustó es un vino Inspirado.


El Gran Lorca Poético Petit Verdot 2010 asomó la cabeza por encima de todas las preferencias.
Un vino espeso, color rojo bordó con tintes violáceos, casi negro en la copa. Una nariz muy golosa, con aromas muy frescos a frutas rojas bien dulces, con recuerdos de confituras y café, a lo que se suma una nota mineral muy interesante y de pimienta blanca que aparece al abrirse. Es una experiencia en sí solo olerlo. Buenísimo. En boca es enorme. Llena con una estructura muy potente, pero con un tanino dulce que lo hace muy amable. Elegante, complejo, equilibrado, sofisticado, son palabras que se van reproduciendo en las notas de cata. Un vino largo y un poco "mantecoso", es decir con notas lácticas, como a dulce de leche. Casi cremoso podríamos definirlo. Aplausos para el enólogo con apellido de poeta que hizo un vino espectacular con la pequeña verde!


El segundo fue mi preferido.
Que locura el Antucura!


El Antucura Petit Verdot 2015 es una preciosura!. Es un vino también muy oscuro en la copa. (Muy parejos todos los vinos en éste sentido.) De colores profundos y oscuros. En nariz es medio salvaje. Alguien escribió "muy verde!", expresión de aromas más bien herbáceos y de moderada intensidad. La sorpresa, lo bueno, pasa cuando uno lo toma. Es fresco, es vivaz. Tiene una acidez muy presente, pero delicada. Tiene un tanino dulce y seductor. Aparecen notas a arándanos muy maduros y mermeladas. Fresco y complejo. Amargo y salvaje por un lado, pero tranquilo y acariciador por el otro. Toda una experiencia éste vino que muestra varias caras y todas interesantísimas. Bravo!

Un sorpresón nos lo llevamos con el Scotto di Viani Petit Verdot 2014.


Nadie lo conocía, es una bodega boutique de Mendoza, y nos maravilló con su personalidad. Es espeso y oscuro en la copa como todos. En nariz, es boscoso (si se me permite el neologismo), algo salvaje y herbáceo. Con aromas a cuero y “sangre”, algo animal, poca fruta. En boca es muy tomable. Profundo y rico, pasable y disfrutable. Toques ahumados y de mentol. Muy buena acidez y gran estructura para un vino que nos gustò a todos  Fresco, amable. Especial para el bolsillo de la dama y la cartera del caballero. Aplausos y a tener en cuenta a la bodega, que con èsta etiqueta se las trae.

Y en el cuarto lugar tenemos un hermano mayor del primero.


Del mismo enólogo, pero cuatro años antes, también nos gustó el Gran Lorca Poético Petit Verdot, pero en su versión de 2006, Un vino evolucionado, con aromas complejos de los años transcurridos en botella, dulzones, como a caramelo y húmedos, como a “sotobosque”, mezclados con el trabajo que fue haciendo la madera con los años. En boca una ricura, evolución y músculo. Grandote y pesado, pero con el tanino bien dulce y agradable. Buena acidez y perfecto paso del tiempo para éste vino que nos enseñó como es que evoluciona un Petit Verdot.

El Fond de Cave Reserva Petit Verdot 2014 nos da otra visión de la cepa.


Esta vez, trabajada y amaestrada por la mano del hombre. Un vino que en nariz  es muy dulce. Se notan notas de vainillas y coco, junto con frutas negras como arándanos maduros, casi mermeladas. En boca es suave, entra amable, es dulzón, tiene cuerpo y acaricia el paladar. Muy buen vino de una bodega enorme y que dio su versión amable de la cepa más indómita.


El Tomero Reserva Petit Verdot 2012 viene a confirmar todo lo bueno que venimos probando de la bodega.



En éste vino se dan características disímiles y agradables todas. Al olerlo se suceden aromas lácteos, como el dulce de leche, pero también frutas frescas y mentol y pino y resina, Característica que se potencia cuando lo tomamos. Por un lado tiene una entrada dulzona, pero también una acidez punzante y un final que me permití definir como : "amargo como fernet". Es muy largo, se queda un rato largo en las papilas. Da gusto tomarlo y más gusto da pagarlo.

En la misma línea de buena relación entre el precio y la calidad, nos encontramos con un norteño que estaba bueno. El Nina Petit Verdot 2014 nos lleva a una experiencia más áspera. Herbáceo y mentolado en nariz, con aromas a frambuesas. En boca es "completito" como lo definió alguno de los sommeliers en sus notas de cata. Un muy buen exponenete de la cepa que aparte da para disfrutar. 


Por último tenemos un vino que es muy bueno y por otro se nos escapó de lo que veníamos sintiendo en los varietales. Rico, chocolatoso, algo amargo, disfrutable, musculoso y con aromas a ciruelas frescas. Buena experiencia el Viña Alicia Selección de Familia Cuarzo Petit Verdot 2009.



Termino éstas líneas diciendo que, como dijo el Sensei Moreno, hay que tener bien en cuenta el precio de cada una de las botellas. Queda a disposición del lector fijarse el precio de cada uno y sacar sus propias conclusiones a la hora de comprar una botella. La cepa es difícil, sobre todo por la tanicidad y la acidez, aunque tiene ese costado amable del tanino dulce al tomarlo que tampoco lo hace inaccesible. Fijensen, nosotros lo disfrutamos mucho y esperamos haber podido transmitir algo bueno. 
Besos abrazos y ya que termina el verano,nosotros nos vamos a meter con el Chardonnay.
Salud a todos.

La lista completa de los vinos degustados, aparte de los ya mencionados es:
Keo Petit Verdot 2014
Gauchezco Reserva Petit Verdot 2014
Casarena Single Vineyard Petit Verdot 2012
Altocedro Finca Los Galos Petit Verdot 2013
Trumpeter Reserve Petit Verdot 2012
El Contrabandista Petit Verdot 2014 de Vicentin Family Wines
Durigutti Petit Verdot 2015
Finca La Anita Petit Verdot 2011
Callejón del Crimen Petit Verdot Gran Reserva 2014
Algarrobo Grande Petit Verdot 2015
Doña Silvina Petit Verdot Reserva 2014
Ruca Malen Petit Verdot 2012
Domingo Molina Petit Verdot 2015
Aprendiz Petit Verdot










sábado, 11 de marzo de 2017

Bodega SoloContigo en Barcelona con la ARS.

La Asociación Rosarina de Sommeliers viene pisando fuerte. Vinalizate es la consigna y vamos a vinalizarnos y agradecer como siempre la invitación para otra cita en la tradicional vinería de calle Córdoba. La sala de catas nos espera para conocer el producto de una historia de amor...
SoloContigo es una bodega emplazada en una zona llamada "La Villa de los Enólogos" en Tunuyán en la provincia de Mendoza. de muy reciente apertura (Octubre de 2016) y dispuesta a dar batalla en la elaboración de vinos de alta gama.
Sus propietarios son una pareja de canadienses emprendedores. Los Needlands llegaron a Argentina en 2008 y se enamoraron de Mendoza tanto como se encuentran enamorados entre sí. Arrancaron con una finca en Valle de Uco y se fueron expandiendo hasta conseguir algunos premios y destacados por sus vinos. Todo lo hacen juntos, quizás sabiendo ésto entenderemos el nombre de la bodega.


Exportan la mayor parte de su producción de 120.000 litros anuales que pretenden aumentar hasta llegar al 1.000.000, que es la capacidad del establecimiento recientemente inaugurado.
Don Juan Estornell, el gerente comercial de la bodega, recién bajado del avión y con la valija todavía consigo se llegó a charlarnos un poco del proyecto con la mejor onda posible.
Tomamos cuatro vinos.
Arrancamos con el que más me gustó.
Un Torrontés de la línea Primera Amante de 2016, que es la de entrada de la bodega.


Muy aromático. Gran experiencia para el olfato. Flores blancas y rosas. Rica mezcla con duraznos blancos muy dulces y hasta un toque ahumado que extraña y le da una complejidad. En boca es riquísimo, con una entrada dulzona, una estructura inesperada y acidez muy controlada. Se sienten ananas y peras dulces, con sabores algo herbáceos. Es bastante largo y le podríamos decir "culinario".
Es de la línea amaestrada del torrontés actual, pero en una modalidad exhuberante (si se me permite la imágen). Mucho aroma, mucha estructura y sin nada de paso por madera. El Capitán Kaller me señala un dato de la ficha técnica que quizás traiga algún tipo de respuesta. 2,5 gr por litro de alcohol de azúcar residual.
Puede ser. Mientras tanto éste torrontés producido con uvas de Chilecito es una ricura que no hay que dejar pasar si se le cruza por el camino.


De la misma línea Primera Amante, ahora probamos un Malbec de 2015. En nariz es muy frutado. A ciruelas sobre todo , y a frutillas también. Dulzón y sin mucha expresión. En boca es rico, frutado, amable, un poquitiin picante. Carnoso. Toques como a dulce de leche provenientes de la madera. Buena estructura y amabilísimo pasar. Buen vino y con un precio que está bastante bien.


Después pasamos a otro Malbec, ésta vez de la línea Affaire y del año 2014, un poco más estilizada. Con un paso por madera mayor y mayores pretensiones.
Este vino huele a especias como tomillo, a cuero, a humo y sobre todo a frutillas bien dulces. Todo eso en una buena armonía. En boca explota de sabores. Es muy largo, algo mentolado, fresco, rico, con una acidez moderada y tanino dulce. Esta apenitas rasposo todavía. Es complejo, profundo y se deja tomar con total naturalidad. Es una muy buen vino y éste si tiene una excelente relación entre el precio y la calidad. Buenísimo vino para disfrutar una velada acorde con su nombre...


Por último probamos el SoloContigo Colección Blend 2012. Un corte de Malbec, Cabernet Franc y Syrah. Es muy oscuro en la copa. Es bastante aromático. Con frutas negras como el arándano, toques ahumados, frutillas bien dulces y pimienta negra. En boca es un poco áspero todavía. Largo, muy largo y algo alcohólico, creo que tiene para un par de años más en la botella para terminar de expresarse. Mientras, pinta bien el Colección. Si tiene una botellita por ahí, guárdela un par de años y festeje eso que tanto estaba esperando, que seguro no lo defraudará.


Terminamos con el correspondiente agradecimiento de siempre a la Asociación Rosarina de Sommeliers, que tan bien se está moviendo hasta ahora. Y a seguir por los caminos del vino, que todavía quedan muchas botellas por compartir y conocer.
Salud.


miércoles, 22 de febrero de 2017

Carmelo Patti en Barcelona junto a la ARS

Pertenecer a la Asociación Rosarina de Sommeliers tiene sus privilegios. Gracias a la capacidad organizativa y buena predisposición de la comisión directiva, hoy 21 de febrero de 2017 en la tradicional vinería Barcelona del centro de Rosario, tengo el gusto de conocer a un prócer.
Hoy pude escuchar por primera vez a don Carmelo Patti hablando de sus vinos.
Lo primero que se me ocurre es lo que también dije en voz alta al final de tan rica charla. Este enólogo mendocino que carga con un enorme prestigio expuso durante más de una hora delante nuestro y en ningún momento habló ni de terroir, ni de tipos de suelo, ni de alturas sobre el nivel del mar, ni de otras cuestiones técnicas que suelen salir a la luz cada vez que hay una cata. Don Carmelo habló mas de una hora seguida de vino.
De sus vinos.



Quizás esa es la mayor enseñanza de la tarde-noche calurosa.
Enredados en cuestiones geográficas, geológicas, climatológicas, topográficas  y otras "lógicas", quizás los que hablamos de vino, a veces, nos olvidamos de hablar de vinos. De su carácter, de cómo se guarda, de sus características. De lo que tiene y de lo que le falta. Si es de Tunuyán o de Maipu, o si está a 1100 metros o 980, no deja de ser un dato importante, pero quizás anecdótico frente a la verdad del vino en la copa. Una disquisición nada más. Puedo estar equivocado.
Hoy anda presentando en éstas tierras litoraleñas su novedad. Un Cabernet Franc que fue distinguido en la Descorchados de éste año como vino revelación. Y de cosecha 2013!
Es que su manera de hacer vinos implica tenerlos cuatro años guardados en la bodega en situación inmejorable para su correcto desarrollo y evolución. Don Carmelo hace el vino y lo guarda para que nosotros lo disfrutemos tal y como debe ser tomado.
"Vinos hechos al estilo del viejo mundo" parece que le dijo Robert Parker de lo que hacía. "Vinos hechos como debe ser" cuenta Carmelo que le contestó. Toda una definición.
Aparte dice que utiliza barricas de roble francés en no más del 40 % total del vino que cría en un lapso de unos 15 meses, período después del cual lo vuelve a mezclar con el resto. De ésta manera evita que la madera tenga un lugar preponderante o que "tape" a la fruta y el resultado final termina "redondeándose" en la botella durante su guarda.
Esta forma de hacer implica un cuidado meticuloso del corcho. Lo que para algunos es casi secundario para él es prioritario porque necesita que nada falle en los cuatro años en los que ve crecer a sus criaturas. Usa corcho natural y el cuidar de su salud es una de las tareas importantes en su bodega.
Entonces hablemos de vino:
Arrancamos con un espumante:


El Carmelo Patti Vino Espumante Extra Brut es la cosecha 2010, de una partida de unas 4.000 botellas,  fue producido con uvas chardonnay y pinot noir mediante el método champenoise.
Si, es de 2010 y vamos a ver cómo evolucionan las burbujas.
En nariz primero se siente pan tostado y levaduras para dar lugar después a una especie de ensalada de frutas bien dulce con anana, durazno y pera maduras. Una nota de evolución bien marcada. En boca es una manteca (diría el Bambino) con su cóctel de frutas maduras y su burbuja fina. Buen espumante para empezar a escuchar a don Carmelo.


Como dije antes viene a presentar un Cabernet Franc de 2013 embotellado en Septiembre de 2014 y de una partida limitada de 7.200 botellas. Esos son los datos que para él son importantes y por lo tanto coloca en la etiqueta.
Es un vino de un color rojo rubí con reflejos violáceos bastante brillante. En nariz es muy aromático. Primero a flores y anís. Después siento la fruta dulce, como mermeladas de ciruelas y caramelo, toques al final de madera quemada. Al tomarlo tiene una entrada dulzona y franca. Con una suavidad y elegancia admirables. Frutado al principio. Frescura en boca a pesar de los años y un final largo, que deja un gusto ahumado. Como a carne ahumada. La idea de estar frente a un costillar asado a las brasas es la que se me cruza por la cabeza en éste momento. Gran vino, fino, elegante. Dócil y con personalidad. Buenísimo. Y con unas ganas bárbaras de que sea compañero del próximo asado.


El segundo tinto fue un Cabernet Sauvignon de la cosecha 2007 embotellado en marzo de 2010 de una partida de 31.540 botellas. Cepa que es especialidad de la casa en una añada que anduvo bastante bien...
Es un vino de color rojo rubí tirando un poquito al granate. En nariz aparece el regaliz (o aroma a "caramelo 1/2 hora en términos no tan técnicos) junto con aromas a pimienta negra al principio, para después dar lugar a los aromas como a hojarasca y fruta madura de la evolución y después toques de té negro y tabaco. Todo en una complejidad que va cambiando de acuerdo a cómo se va abriendo el vino en la copa. En boca es fresco, bastante frutado a pesar de los años, sedoso y un poco mentolado. Mantiene un carácter frutado y dulzón. Elegante, fino, se degusta con grán facilidad a pesar de no ser un vino simple. Gran vino. Excelente, aplausos, besos y medalla.


Terminamos con el Carmelo Patti Gran Assemblage 2008 embotellado en marzo de 2009 de una partida limitada de 5.500 botellas. Corte de cuatro cepas: Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Malbec y Syrah en proporciones que describió pero no tome nota, sepan disculpar la falta de precisión.
Es un vino más intenso en color que los anteriores. En nariz no es muy expresivo al principio. Parece que hay que esperarlo que se abra. Siento expresiones lácticas y mentoladas al principio. Té negro, pimienta o algo especiado. Está medio cerrado cuando lo tomo. Tiene una estructura importante. Es un poco tánico en comparación con los demás. Una gran estructura. Es elegante, pero convenimos con los presentes en que aún le falta un tiempo para terminar de redondearse. Y pensar que estamos hablando de un vino de cosecha 2008...
Tomamos cuatro vinos y Carmelo Patti habló un poco más de una hora. Para mí fue una experiencia esclarecedora y agradezco a Carmelo por la buena onda para comunicar lo que sabe y a la Asociación Rosarina de Sommeliers por la invitación. Cuenten con éste humilde escriba para lo que puedan necesitar.
Abrazo, salud y hasta la próxima.

domingo, 19 de febrero de 2017

Merloteada de Digame Sommelier.

Elegancia, fineza, delicadeza, suavidad.
Hoy los Digame Sommelier nos metemos en el delicado mundo del Merlot. 
Emperifollados como la situación manda, vamos como dandys y damiselas que somos hacia las entrañas del sensible mundo de la cepa bordolesa. 
Muchos, sino casi todos, los que algo conocen de vinos saben de la existencia de una cepa llamada Merlot, pocos se pueden ufanar de manejar sus secretos. Hoy no creo que los develemos completamente, pero seguro nos llevaremos una idea más acabada de lo que podemos esperar cuando abrimos una botella del queridísimo Merlot. 


Todos los pronósticos meteorológicos preanuncian enormes tempestades, bigornias cayendo de punta, huracanes destructivos y todo tipo de hecatombes bíblicas que acaecerán en el viernes fecha de la cita. Puestos sobre aviso los sommelieres,  dicen que nada podrá detenernos. Eso es actitud y amor por lo que se hace. Arriba entonces, que San Pedro tire con lo que quiera, total nosotros nos la bancamos acá abajo. 
Hoy es viernes 17 de Febrero de 2017. Caen efectivamente bigornias de punta a la hora señalada. En la vecina localidad de Funes, sede de mi humilde morada, llueve como LPMQLP siendo las 21 horas. Cual Rucci recibiendo al General, salgo con un enorme paraguas de mi propiedad a recibir a cada uno de los visitantes. Por orden de aparición llegan El Sommelier del Pueblo Tommasoni, Sole (de los Bologna Brothers), Penelope Glamour (alias Marcela Martinez), Dana, Pitu, El Gran Capitan Kaller, Dani, nuestro Gran Sensei Moreno y el invitado de la fecha, don Fernando Depetris, quien engalana la reunión con su presencia. Lola no pudo ser de la partida a último momento, víctima de una muela traicionera que la tuvo a mal traer. La extrañamos obviamente y brindamos por ella y su pronta recuperación. 
La Merlot era una cuenta pendiente. Un reto que había que encarar y aquí estamos. La elección de las etiquetas fue la habitual. Cada quien fue tirando nombres y posibilidades y llegamos a juntar 27. Como muestra creemos que está bien. Hay de distintas zonas, de distintas añadas y con distintos tipos de vinificación. Como la idea es aprender, a por el conocimiento vamos munidos de nuestras copas y con el corazón contento.. 
Hay entrada con quesos varios, pistachos y algunas frutas. El plato principal será un lomo strogonoff preparado por éste humilde escriba y de postre una delicia habitual de Pitu. Como verán todo pensado para encontrar el mejor maridaje. 






Tenemos introducción teórica preparada por Marcela. Repasamos orígen, características y etcéteras de la cepa. Decimos que la Merlot proviene de Burdeos. Que es pariente cercana de la Cabernet Sauvignon, con la que comparte algunas características. Que es la segunda cepa en importancia de esa zona. Que da vinos delicados, no muy aptos para la guarda en general a pesar de que hay muchísimas y conocidísimas excepciones. Nombramos maridajes posibles y desarrollo en Argentina, donde la cantidad de hectáreas totales plantadas va decreciendo año a año y que va encontrando de a poco su lugar en el mundo en la patagonia. 
Hecha la introducción abrimos con dos botellas para ir calentando el paladar. 
El primero es un espumante de Merlot, toda una rareza, producido por Mosquita Muerta, el Perro Callejero. Bien, no mucho para destacar, salvo una estructura inesperada.
Después, acercada por el Gran Capitán Kaller, un Humberto Canale 2004 en botella magnum y que estaba en perfectas condiciones a pesar del paso de los años. Muy buena perlita trajo el invitado para envinar el paladar. Gracias.
Como siempre la cata es a ciegas y elegimos unos cuantos. Nuestros preferidos  son ocho porque da una idea de la paleta de opciones que se pueden encontrar. Ahí va.

El primero es la primer sorpresa de muchas:
Por unanimidad nos gustó el Desierto 25 Merlot 2014 de la pampeana Bodega del Desierto. Sus productos siempre andan bien. Este en particular empieza con un color más concentrado, parece malbec dicen algunos. En nariz es muy complejo. Arranca con flores, rosas muy presentes, pero también tiene aromas ahumados y a cuero, juntos con toques mentolados que lo hace muy complejo. Da ganas de olerlo un rato largo, porque además se va abriendo y va ampliando la paleta aparecen después aceitunas negras y más frutas. En boca todos dijimos lo mismo: rico, sabroso, tomable, amable, con tanino dulce y paladar bien goloso. Exquisito vino de La Pampa que da para comer y disfrutar al máximo.


El segundo ya no es sorpresa. La bodega Cobos es una garantía de fierro a la hora de brindar. "No hay con qué darle" repite varias veces Sole. Creo que tiene razón. El Felino de Viña Cobos Merlot 2013 no tiene desperdicio. Un vino que al olerlo sentimos aromas a café, caramelo y frutas rojas muy frescas. Muy fresco y llamativo. Al tomarlo tiene una acidez bastante pronunciada, pero sabroso, rico, disfrutable y frutado. Para nada evolucionado a pesar de las cuatro años y mucho más para dar. Aplausos para el Felino.

Tercero en nuestras preferencias otra sorpresa. Desde Drummond, en Luján de Cuyo, Mendoza, se asomó en el podio uno que nadie esperaba. El Finca La Florencia Merlot 2014 de la bodega Familia Cassone sorprendió a la concurrencia con una muy buena participación. Fresco y complejo en nariz. Encontramos aromas florales, mermeladas de higo, eucaliptus y mentol. En boca, rico, delicado, sedoso y refrescante. Muy bueno el merlot de los Cassone. Felicitaciones.


El cuarto es el primero en relación entre precio y calidad. Si tiene ganas de tomarse un rico merlot y no quiere gastar demasiado, éntrenle sin dudar al Newen Reservado Merlot 2015. Van a andar en los alrededores de "un Roca" y recibirán a cambio una experiencia fresca y disfrutable. Con aromas a alcanfor, pimiento rojo dulce y caramelo. En boca es fresco, mantiene cierta tanicidad y se queda bastante. Buena etiqueta de la Bodega del Fin del Mundo. Un patagónico protagónico!



El quinto es un clásico de los conocedores. El Joffré e Hijas Premium Merlot 2011 gustó y mucho. Evolucionado, es cierto. Pero bien evolucionado. Los años le han venido bien a éste vino que expresa aromas dulzones a chocolate. Es algo herbáceo y floral, muy intenso. En boca es agradable, tiene buena acidez y un cuerpo importante. Pasa suavemente por boca y se hace muy interesante. Fantástico.



El sexto es otro tapado. De la Bodega Sottano, reciente incorporación de Familia Vicentín, nos gustó y destacamos el Sottano Merlot 2015. Muy concentrado en color. Apareció en nariz al principio el aroma a mermelada de rosa mosqueta. Bien definido. Toques herbáceos y cierto aroma a te negro. En boca es sabroso, elegante y frutado, un poco dulzón y untuoso. Muy bueno y característico, también a un precio medio.


Séptima una etiqueta encumbrada. Hablar del Merlot Alta 2011 de Angelica Zapata hace levantar las cejas del escucha. De una de las más prestigiosas bodegas argentinas, una de sus etiquetas emblema. Todas las anotaciones coinciden. Tomable, agradable, muy fino y rico. Super disfrutable. De estructura media, tiene un paladar dulzón y sedoso. Un caramelo en boca, rico y con gran personalidad. Empiezo por la boca porque es su fuerte. En nariz no es tan expresivo. Tiene aromas a caramelo y café junto con toques frutales, pero muy delicado. Si uno quiere gastar unos pesos (basatantes) en darse un lujito de vez en cuando para acompañar esa cena especial de festejo particular, es una gran opción. Muy bueno!

Para el octavo y último destacado, dejamos un merlot hecho por un prócer de los vinos Patagónicos. Si la Merlot es identificada con los viñedos sureños, qué más propicio que hablar de uno hecho por el enólogo más respetado al sur del Río Colorado. Cerrando ésta humilde galería de vinos, el Miras Reserva Merlot 2012 de Marcelo Miras. Un vino con la acidez natural y fresca de los vientos patagónicos. Muy interesante para degustar, fue el que más charla produjo, lo que de por sí lo convierte en interesante e indispensable. Está algo evolucionado en nariz, aromas dulzones y terrosos. Un poco herbáceo y frutas rojas maduras. En boca entra punzante, con una acidez fresca y frutal. Tiene un cuerpo medio y un buen final, un poco amargo. Me río al leer mis anotaciones dice "comible", creo suponer que quise decir que podría andar bien acompañando comidas, o vino gastronómico, como se dice ahora. Gracias don Miras por estar!


Fuera de concurso y decantado no mandamos una delicia. Dana, con su proverbial generosidad, sacó de los confines de su armario una joya guardada hace un largo tiempo. Disfrutamos con la comida un Pr1mus Merlot 2006, un vino fenomenal de Bodega Salentein, al que los años han hecho una bomba increíble. En éste no hay nota de cata, solamente recuerdo de lo bueno que estaba.


Terminamos la cata y nos vamos con una cantidad importante de respuestas y algunas preguntas. Felices de haber pasado otra noche de cata, estudio y felicidad.
Resumiendo. No hay una única personalidad de la cepa. Hay tantas como zonas, formas de vinificación y carácter.
En general cuando nos enfrentemos a un Merlot encontraremos un carácter floral importante. Frutas negras como higos o moras. Delicadeza y frescura por la acidez.
Obviamente la lista es acotada y no da para sentencias categóricas. Si para enderezar el conocimiento y poder arrimar mejor el bochín a la hora de elegir una etiqueta.
Cuando a eso de las 3 am los comensales se fueron había cesado el vendaval. Quedaban algunos rayos perdidos en la noche funense.
Esa noche dormimos con la satisfacción del deber cumplido.
Para la próxima tenemos cita de honor en la residencia del Sr. Depetris. Se viene el Petit Verdot!
Hasta la victoria siempre y salud!






La lista completa de los demás vinos degustados es la siguiente: 
Rutini Merlot 2011
Luigi Bosca Merlot 2012
Colón Merlot
Callejon del Crimen Reserva Merlot 2015
Fabre Montmayou Reserva Merlot 2013
Ramanegra Reserva Merlot 2014
Del Fin del Mundo Reserva Merlot 2014
Salentein Reserve Merlot 2014
Marcus Gran Reserva Merlot 2012
Trumpeter Merlot 2012
Casa Boher Merlot 2014
Amor Seco Merlot 2014
Aristides Reservado para la estiba de la Familia Merlot 2014
Argana Varietales Merlot 2014
Mantra Clasico Merlot 2015
Cuvelier Los Andes Merlot 2013
Guguenhein Merlot 2015
Aniello 006 Merlot 2014